
La sordera es la dificultad o la imposibilidad que presenta un individuo para usar el sentido del oído debido a una pérdida auditiva parcial (hipoacusia) o total (cofosis), y unilateral o bilateral. Ésta puede ser un rasgo hereditario o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a largo plazo al ruido, o medicamentos agresivos para el nervio auditivo.
Para hacer un correcto acercamiento al nivel fisico de sordera de un individuo es pertiente evaluar las siguientes tres variables:
EL MOMENTO DE ADQUISICIÓN
Prelocutiva Se denomina sordera prelocutiva a aquella que ha sido adquirida antes de los tres años de edad, aunque en muchas ocasiones sería más correcto hacer esta clasificación atendiendo al nivel de desarrollo lingüístico alcanzado.
Postlocutiva Esta denominación se utiliza para designar aquellas sorderas que se adquieren entre los tres y los cuatro años, o más concretamente, cuando ya se haya desarrollado el lenguaje.
LA UBICACIÓN
Sordera de transmisión
La alteración de la transmisión del sonido se produce a través del oído externo y medio.
Sordera neurosensorial Cuando existen lesiones en el oído interno o en la vía auditiva nerviosa.
Sordera mixta Cuando existe al mismo tiempo una sordera de transmisión y neurosensorial.
GRADO DE INTENSIDAD
Normoaudición: El umbral de audición tonal no sobrepasa los 20 dB en la gama de frecuencias conversacionales. Ésta es la intensidad que percibe un oído que no sufre ningún tipo de pérdida auditiva.
Hipoacusia leve: Este tipo de pérdida puede hacer más difícil la comunicación, especialmente en ambientes ruidosos, pero no impiden un desarrollo lingüístico normal, es decir, no produce alteraciones significativas en la adquisición y desarrollo del lenguaje. El grado de pérdida se encuentra entre los umbrales de 20 y 40 dB.
Hipoacusia media: La pérdida auditiva se sitúa entre 40 y 70 dB. El niño tendrá problemas para la adquisición del lenguaje, por lo que es necesaria la adaptación de una prótesis, así como la intervención logopédica. Pero ha de tenerse en cuenta que, por norma general, podrán adquirir el lenguaje por vía auditiva.
Hipoacusia severa: La pérdida auditiva se sitúa entre 70 y 90 dB. Esta pérdida supones importantes problemas para la comunicación hablada y para la adquisición del lenguaje oral. La voz no se oye, a no ser que ésta sea emitida a intensidades muy elevadas. Las personas con este grado de sordera necesitan el apoyo de la lectura labial, y para ellas, es imprescindible el uso de audífono y el apoyo logopédico para el desarrollo del lenguaje.
Hipoacusia profunda: La pérdida auditiva supera los 90 dB. Esta pérdida provoca alteraciones importantes en el desarrollo global del niño; afecta a las funciones de alerta y orientación, a la estructuración espacio-temporal y al desarrollo intelectual y del niño. Será imprescindible el uso de audífonos o implante coclear, una enseñanza intencional y sistemática del lenguaje.
Cofosis: La cofosis supone la pérdida total de la audición. Supone la ausencia de restos auditivos se sitúa por encima de los 120 dB, aunque en muchas ocasiones una pérdida superior a los 100 dB. Implica una auténtica cofosis funcional. Sin embargo, la pérdida total de audición es poco frecuente
A nivel sicologico , la sordera, puede tener consecuencias insospechadas en el individuo que la padece.
El oído es sin lugar a dudas un sentido que nos da relación de distancia, comunicación y sociabilidad, pues este sentido nos permite estar informado de la realidad que nos circunda, es un sentido de sobrevivencia, y sin ninguna duda es el sentido de la alerta y el sentido de la comunicación.
En nuestra sociedad nos comunicamos fundamentalmente a través del lenguaje oral, y mínimanente por el lenguaje escrito, en nuestra vida cotidiana, esto nos permite integrarnos socialmente.
Es gracias al lenguaje, que nos es posible expresar : sentimientos, emociones y pensamientos.
Por lo tanto, la falta de audición inhibe el desarrollo emocional y social del individuo, viéndose limitado a la expresión de sus ideas y sentimientos y a la comprensión de su entorno.
El sordo profundo está como en una jaula, no hay sonido, no hay contacto con el mundo, está solo, realmente solo, por ello necesita mucho tocar a la gente, sentir contacto, necesita mucho la parte afectiva, necesita los abrazos, necesita sentirse parte de algo, sentirse cerca de la gente.
Fuentes de información:
Wikipedia
Diccionario de las enfermedades
Comunidad Chilena para la Discapacidad Auditiva
Las manos que hablan
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