Discapacidad cognitiva grado 1
Desarrollo limitado pero funcional de habilidades sociales y de comunicación.
Déficit sensorio motor mínimo.
Desarrollo de habilidades adecuadas para vivir satisfactoriamente en comunidad.
Discapacidad cognitiva grado 2
Desarrollo de habilidades de comunicación durante los primeros años de la niñez.
Desempeñan trabajos no calificados o semicalificados.
Se adaptan bien a la vida en comunidad supervisada.
Discapacidad cognitiva grado 3
Presentan respuestas al mundo exterior en forma muy primitiva.
Responden a órdenes muy sencillas pero su capacidad de racionamiento es casi inexistente.
En algunos casos aprenden a organizar sus actividades a través de una interacción restringida con el medio ambiente físico y social. Alcanzan a desarrollar algunas destrezas para su alimentación y satisfacción de sus necesidades con una adecuada intervención terapéutica.
Discapacidad cognitiva grado 4
Presentan niveles casi inexistentes de comprensión.
No responden a ordenes.
Presentan severas dificultades motoras.
Son dependientes en sus conductas de cuidado, alimentación, higiene y no controlan esfínteres.
En algunos casos con entrenamiento se logra participación limitada en dichas actividades.
No presentan interés intencional de sus acciones sobre el mundo exterior.
Qué es la discapacidad funcional
Artículo MUY interesante!
Diego González Castañón
Psiquiatra y psicoanalista
Miembro del comité internacional de la
American Association on Mental Retardation
Acostumbramos a pensar la discapacidad como una condición en sí misma. Sin embargo, la discapacidad es una condición relacional, un producto en el cual una limitación funcional, en cualquier área del funcionamiento humano, queda sancionada por la sociedad, como una desviancia de escaso valor social. Para que una sociedad sancione como discapacidad a una limitación funcional, ésta tiene que ser minoritaria y presentarse en un área valorada dentro de la cultura donde el individuo viva. Aunque los eslongans publicitarios de una época proclamaban “todos somos discapacitados”, la frase no pasaba de ser un enunciado que intentaba impactar en el auditorio. Todos, sin duda, tenemos limitaciones funcionales, pero no todas estas limitaciones funcionales representan una desventaja social, ni son minoritarias. Puede que, en el país de los ciegos, el tuerto sea rey. Pero, en ese caso, los ciegos no serían considerados discapacitados.
La mera existencia de la limitación funcional, aunque sea minoritaria, no alcanza para producir una discapacidad si no existe un mecanismo social que la sancione como minusválida. Comprendamos que la discapacitación o la valoración social son procesos que no dependen de una sola persona ni de un solo acto, sino que están incluidos dentro del imaginario social, sostenidos por mecanismos analizables, desarticulables y potencialmente modificables. Estos mecanismos son operados o ejercidos por una instancia de poder dentro del marco social: la familia, la escuela, la institución médica. Que ésos sean los agentes no equivale a considerarlos únicos responsables de la producción de discapacidad. La sanción de discapacidad otorga, a esos agentes, el poder de administrar los recursos públicos, familiares y privados que se destinan al tratamiento de esa misma discapacidad. La atribución de minusvalía a un sector minoritario que presenta una limitación funcional es un ejercicio del poder, pseudojustificado por la elevación de la limitación funcional a la categoría de esencia, que sostiene la asistencia, la compasión o el tratamiento médico. Estas ayudas que, de allí en más, "deben" dársele a la persona con discapacidad, (¿No es obvio? ¿No ve que no puede?), se estructuran, aun antes de realizarse, en un vínculo prefigurado en el cual uno da, porque tiene, y otro recibe, porque le falta.
La Arq. Silvia Coriat[1] señala dos estructuras preexistentes al ser humano: el Leguaje y la Ciudad. Si la organización cultural del espacio en las ciudades modernas no incluyera el desplazamiento vertical en lugares reducidos, lo que logramos por medio del producto cultural escalera, la discapacidad motriz no existiría. No hay impedimento para pensar una ciudad, (imaginemos esta estructura en una pequeña urbe y no en las megalópolis, para aligerar el lastre de la costumbre), donde todas los espacios habitables estén a nivel del piso, los habitantes la recorran en dirección horizontal y, en caso de necesitar desplazamientos verticales, se utilicen rampas de formas variadas, ornadas, bellas. Circular en dos pies, o sobre ruedas, sería solo una diferencia. Escaleras y ascensores son productos, no son objetos universales, ineludibles. Su existencia nos es tan obvia que nos cuesta pensar que podrían no existir, que existen porque culturalmente se los hace existir. Por analogía, alerto sobre la naturalidad con la que equiparamos limitación funcional y discapacidad; éste último concepto se substancializa, o esencializa, a partir de la limitación funcional y las operaciones que el imaginario social realiza sobre ella.
Intentemos figurarnos el complejo mecanismo por el cual un niño aprende a designar a un no vidente como cieguito, en diminutivo y en voz baja, aún antes de conocer a una persona ciega o de tomar conciencia de su propia visión. Pensemos en lo que se comunica sin hablar cuando descubre un semáforo para el cruce de ciegos en, tan sólo, tres esquinas de la ciudad. ¿Será que todos los ciegos viven en Almagro? ¿Será que esos semáforos son una curiosidad arquitectónica, como un okapi en el zoológico? ¿O son una herramienta que algunos conciudadanos, pares, utilizan para circular por la ciudad? Seguramente, sus padres no le hablarán de un taxidermistito, de un pelirrojito, o de un ucranianito, por más inhabituales que sean en su mundo.
Si viera una cítara, podría preguntar y recibiría respuestas dignificantes sobre ese objeto y su potencial usador. Pero esto no sucede si descubre una silla de ruedas, una muleta, una máquina de escribir en Braille. Es más, se nos enseña a no mirar, no preguntar en voz alta sobre las personas con defectos. La movilidad y la visión son elementos valorados en nuestra cultura; su limitación es, consecuentemente, vista como una desgracia privada. Otros grupos minoritarios sobre los cuales no pesa una atribución de minusvalía, las minorías políticas o sexuales, resultan valoradas por su diferencia, hasta el punto de combatirlos como una aberración que debe desaparecer. Podríamos hablar de un juicio de sobrevaloración negativa para justificar los ataques, pero no de escasez de valoración social. Recapitulemos: Limitación Funcional, Minoría, Mecanismo Social de atribución de Minusvalía a ese grupo.
La sociedad naturaliza estos mecanismos por medio del paradigma del déficit. Hablo de paradigma porque es una estructura de pensamiento que condiciona la forma de ver las cosas, prescribe cuáles son las investigaciones y abordajes adecuados y anticipa los modos de verificación de los enunciados que se hagan sobre los objetos abordados. En el paradigma del déficit, se compara cuantitativamente a los objetos, en este caso las personas con limitaciones funcionales, con un patrón o modelo sancionado como normal, (de acuerdo con los diferentes modos de establecer una normalidad: como mayoría, como convención, o como modelo enunciado por la autoridad médica, religiosa o legal). Cuando se interviene sobre estas poblaciones desde el paradigma del déficit se piensa en compensar, reemplazar, dar lo que falta. Muchas personas con discapacidad se limitan a decir que sí en vez de decir que no, y tolerar/aceptar/agradecer/someterse a lo que otros con poder, no discapacitados, les ofrecen. Esta situación seguramente es motivada por posicionamientos orales o melancólicos y por los mecanismos sociales de marginación, y discriminación, pero no podemos concebirla en términos puros, (pura corporalidad, pura conflictiva intrapsíquica, puro mecanismo social).
Algunas personas con discapacidad logran modificar esta situación entablando un trabajo costoso y prolongado, (a veces una pelea permanente), en todos los frentes. Es una pelea desigual y difícil de ganar. Contra el propio cuerpo, al que deben pensar, cuidar e imaginar a pesar de las frustraciones y sufrimientos que les impone. Contra los otros con poder, empezando por los familiares, en movimientos pendulares de alienación y separación, manteniendo la dependencia y reclamando ser reconocidos en su autonomía.
Dentro del paradigma del déficit, una persona hipoacúsica o sorda, sólo puede ser entendida como alguien a quien le falta el sentido de la audición. Y todas las regulaciones y compensaciones que haga para sostener el intercambio con sus coetáneos, aunque sean efectivas, serán vistas siempre como señal de su falta, de su déficit. Dentro del paradigma del déficit, lo que falta no deja de ponerse en primer plano, aunque los límites de lo normal sean poco precisos y esta imprecisión esté invisibilizada. "Habla con las manos porque es sordo", podría ser un razonamiento intrascendente. Pero "sordo" tiene una significación social ligada al déficit: "porque le falta la audición tiene que hablar en lengua de señas". Si cambiásemos el paradigma del déficit por el paradigma de la diferencia, la significación de "sordo" equivaldría a señalar una diferencia de cultura, de pertenencia, pero nada que falte con respecto a lo normal, como si dijéramos: "habla en coreano porque nació en Seúl".
Lo que no se puede pensar es la diferencia, en vez del déficit, como una entidad en sí, (Diferente, del latín di-ferens: dos caminos), como una condición cualitativa de un sujeto que va por otro camino. El déficit es una descripción cuantitativa de un objeto comparado con un modelo previo. Pensar a la discapacidad a partir de las diferencias requiere un esfuerzo especial tanto en el campo científico como en el socio-político. Mecánicamente pensamos a la discapacidad como un decremento cuantitativo y objetivo, tan evidente que no podemos cuestionar su supuesto carácter concreto y su verificabilidad.[2] La discapacidad, como falta, podría leerse desde la problemática del tener. Pero al esencializar la falta, queda sumida en la problemática del ser. Como en los convencionales, ambas series de problemas merecen ser planteadas.[3]
El paradigma de la diferencia procura brindar los apoyos[4] que las personas con limitaciones funcionales necesitan para tener las vidas que ellos quieran tener y puedan sostener. Pensar en apoyos nos permite identificar a estas personas no sólo con aquello de lo que carecen sino con lo que pueden, pudieron y podrán, (sin juzgarlo cuantitativamente y rotularlo: “deficiente”), y no intervenir para suplir una falta, sino para brindar desde el entorno, la ayuda que necesiten para vivir, como sucede en la vida de los convencionales. Si uno piensa en apoyos y en niveles de apoyos deja de pensar en una persona dependiente de por vida en todos los aspectos y pasa a pensar que esta persona requiere algunas ayudas durante algún tiempo en algunas áreas. Una determinada patología puede durar toda la vida; la discapacidad no tiene porqué durar tanto.
Muchas veces se extiende el concepto de discapacidad para abarcar cualquier tipo de dificultad crónica ligada con el funcionamiento del cuerpo. Esto permite a las personas con esta limitación acceder a los beneficios que otorga la ley a las personas con discapacidad. No creo que esto sea adecuado para todos los casos. Una persona con diabetes no está marginada de la sociedad, ni se le recortan sus derechos, ni es tratada en forma desigual debido a su diabetes. Lo mismo podría decirse del presidente Roosevelt: aunque ocultara sus órtesis y disimulara de mil modos su parálisis, difícilmente podría ser considerado alguien con escaso valor social.[5]
Estos grupos necesitan, a veces, declararse “discapacitados” como un recurso para obtener una ayuda que, sin duda, merecen pero que el Estado no les otorga. El Estado argentino solía tener una lista de enfermedades reconocidas como discapacitantes y, con sólo el diagnóstico, certificaba la discapacidad. Que una persona esté necesitada, y muy necesitada, durante mucho tiempo, no la hace discapacitada. Esto nos permite descubrir, por vía inversa, una significación de la discapacidad dada por el conjunto de la sociedad: la discapacidad es, de por sí, un pedido de ayuda, un estado de necesidad. Cualquier contacto con un discapacitado implica darle algo que está, silenciosa o abiertamente, requiriendo. Las acciones para la inclusión social o para la promoción de sus derechos están basadas en la dádiva, en la caridad, en la buena intención. La discapacidad sería una versión de la mendicidad. Versión que, dado el entrelazado real entre la mayor incidencia de discapacidad en las poblaciones más carenciadas, es entendible. Intuyo que no es posible separar pobreza y discapacidad dentro del tercer mundo.
Otra de las vías de significación/confusión social, es la jubilación por invalidez, donde la existencia o la aparición de un factor que le impide a un trabajador seguir trabajando de lo que venía trabajando, permite la declaración de invalidez y la asignación de una pensión por la misma causa. Aquí funciona también el paradigma del déficit. Por supuesto que muchas personas jubiladas por invalidez no pueden seguir trabajando de lo que trabajaban, pero si su situación fuera pensada desde el paradigma de la diferencia, el apoyo estaría dado para poder encontrar un trabajo diferente. Y merecerían todo el apoyo educativo, sociológico, psicológico para capacitarse en otra cosa. Pero atribuyéndoles una incapacidad fija, se las estigmatiza. Aún en circunstancias de repentina aparición de la incapacidad laboral, sería mejor relativizarla y ayudar a la persona a descubrir cuáles son sus capacidades laborales en su nueva situación.
La relación de este ítem con la discapacidad se basa en que, en algunos casos, la limitación funcional que sustenta la discapacidad, es causa de una disminución en la capacidad laboral. Claro está que el reconocimiento de capacidades laborales diferentes y la habilitación o rehabilitación de las personas discapacitadas o con incapacidad laboral, requieren la utilización de tecnología y la asignación de recursos por todo el tiempo que sea necesario. Este tiempo es prolongado y los costos de la tecnología suelen ser altos. Es mucho más fácil para un Estado empobrecido, dar una magra asignación a estas personas en vez de comprometerse a afrontar esos costos, y dedicar sus recursos a otros segmentos de la población con más poder político. Es la "paradoja del yeso": ayuda a curar la fractura pero atrofia todos los músculos que luego deberán utilizar el hueso recompuesto. Porque, para describir el círculo en forma completa, la declaración de discapacidad produce beneficios, secundarios y magros, que confirman a la persona que es mejor quejarse porque le dan poco, que solicitar ayuda para dejar de precisar la ayuda estatal.
No es un tema fácil. Imaginemos a un obrero de la construcción, de cuarenta y cinco años, con estudios primarios incompletos, que pierde su posibilidad de trabajar y cuya rehabilitación, en caso de una cuadriplejía por ejemplo, implica el uso de computadoras. ¿Cuánto tiempo, cuántos recursos, cuántas personas deberán asignarse para que ese trabajador semianalfabeto pueda utilizar una computadora, y una vez que la pueda utilizar, consiga un trabajo? Insisto, los caminos políticos no son fáciles, (digo políticos en el sentido inglés de policy, diferente de politics)[6]. Crucemos estas variables con la existencia de un 15 o un 20 por ciento de desocupación y con más de un tercio de los hogares argentinos en situación de pobreza. ¿Qué posibilidades de rehabilitación laboral y de inclusión de una persona discapacitada pueden existir cuando una de cada cinco personas convencionales no pueden trabajar? Que queden excluidos del mercado laboral es una "solución" que aplica la ley de la selva o de la supervivencia del más fuerte. Un trabajo estable y con remuneración suficiente me parece una condición para la inclusión social efectiva, aunque no la única. La exclusión social por esta vía, es otro mecanismo de discapacitación. Y, volviendo a la metáfora del yeso, conseguir un trabajo, precario, mal pago y, muy probablemente, transitorio, implica la pérdida del subsidio por discapacidad, que es insuficiente, sí, pero seguro y de por vida. ¿Qué eligiría Ud. , trabajar con incertidumbre, o depender con seguridad?
La discapacidad psiquiátrica y la discapacidad cognitiva presentan situaciones aún más difíciles de pensar y revertir. La esquizofrenia o el retraso mental no pueden superarse con tecnología. En el mejor de los casos, el abordaje tecnológico consistiría en que el paciente contara, desde el comienzo del tratamiento, con neurolépticos de última generación, terapia individual y terapia familiar, a cargo de profesionales capacitados y experimentados. Es decir, que con medicación gratuita, tratamientos a corto plazo de 30 minutos por semana y profesionales ad honorem que sostienen su compromiso por seis meses o por un año, la solución tecnológica fracasa y, consecuentemente, cronifica, institucionaliza, estigmatiza.
La discapacidad psiquiátrica y la cognitiva incluyen la aparición de limitaciones de las cuales hasta ahora no hemos hablado. Digámoslo burdamente: un delirio paranoide crónico o una "escasez" de recursos intelectuales, no impiden que una persona circule por la ciudad, trabaje, (aunque se sienta observado o no entienda lo que haga), se divierta. En las discapacidades cognitivas y psiquiátricas, vemos una limitación del deseo, una discapacidad de deseo[7]. La persona deja, si es que en algún momento lo hacía, de desear por sí misma y otros pasan a desear por él, a decidir por ella, a organizar la vida por ella o él. El discapacitado de deseo se aliena y se deja hacer.
Recordemos algunos conceptos y construyamos algunos puentes. Cabecera de puente: La OMS decidió en 1980, que Impedimento, Discapacidad y Minusvalía, eran los conceptos que iban a expresar la presencia de limitaciones funcionales en el ámbito físico, micro y macrosocial, respectivamente. En 1999, fue presentada la primera revisión en este esquema, la ICIDH-2[8]. En ésta, funcionamiento y discapacidad son dos polos extremos de un continuum que debe registrarse en tres áreas: Funciones y Estructuras Corporales; Actividades Individuales y Participación en la Sociedad. La discapacidad, para la OMS, deja de ser algo en sí, para ser la nominación del cruce de numerosas variables.
Vamos al otro arranque de mi puente. El deseo del que estoy hablando no es el deseo producido por falta alguna, sino el deseo donde una mente, un cuerpo y muchos otros se interdefinen, interpenetran, interpretan y reproducen unos a otros, históricamente, en un sujeto que acciona. Estoy hablando de un deseo que crea, que dibuja, que fragmenta los límites de lo dado, que crea gradientes e impulsa a la persona a apropiarse de su entorno. No me refiero a un deseo que se contenta con descubrirse imposible, insatisfacible; una vana ilusión de encontrar un objeto perdido. Es un deseo que promueve las acciones, (hablar, crear, organizar).
Construyamos el puente. En torno a la discapacidad de origen psiquiátrica o cognitiva puede presentarse una discapacidad del deseo: un funcionamiento limitado de la capacidad creadora, de avance, de generación de novedad, de transformación, que conlleva desventajas sociales, disminución en la participación comunitaria y enajenación del individuo de su propia vida. Desde esta perspectiva, el psicoanálisis es una herramienta útil para el trabajo dentro de la discapacidad, ya que habilita el trabajo con la subjetividad de la persona discapacitada y permite abordar la limitación deseante. Mi impresión es que el nivel de discapacitación, de minusvalía, de marginación, está más determinado por los impedimentos deseantes que por las fallas de abstracción que pudiera tener una persona. Una vez alcanzados los "techos educativos", lo único que puede mantenerlos abiertos es el deseo del sujeto, su motivación personal, su sueño. Una vez que se ha hecho todo lo posible en la rehabilitación laboral o física, es el deseo del sujeto el que permite salir a buscar empleo, utilizar bastones canadienses superando la eventual vergüenza o bien persistir en la tarea de aprender, (a escribir, a hablar), cuando ya todos se dieron por vencidos. Quienes trabajamos en instituciones que asisten a personas con discapacidad sabemos, por la clínica, que a cierta edad, las diferencias en el nivel cognitivo importan menos que las de nivel subjetivo, las cuales pasan a ser las determinantes de la situación del individuo y del tipo de asistencia que debemos darles. También sabemos que los logros obtenidos subjetivamente, en vez de aquellos a los que se llega por la vía del adiestramiento, son los que habilitan la inclusión social genuina.
El diagnóstico etiquetador basado en una estructura psíquica, un proceso defectual, una lesión neurológica, una alteración genética o un número de coeficiente intelectual, no resulta predictivo ni de la vida social, ni de la calidad de vida, ni de la necesidad de apoyo de una persona. En la gran mayoría de los casos, lo que importa es la dinámica deseante. Si el deseo está vivo, más allá de cualquier limitación, (y podríamos incluir a las de orden físico, sin dificultad), va a encontrar su camino y modelar el futuro de la persona. Y, si quienes lo rodean son sensibles a descubrir los caminos deseantes de ese otro discapacitado, la minusvalía decrecerá; la discapacidad decrecerá y el remanente más o menos fijo de limitación funcional quedará inscripto como una diferencia, pero no como un déficit. En otros términos, si la dinámica deseante está más o menos intacta, (y soy plenamente consciente de que esta dinámica es por momentos azarosa, siempre conflictiva y por lo general, sufriente), la discapacidad disminuirá en tanto y en cuanto se brinden los apoyos adecuados.
Los tratamientos de las personas con discapacidades cognitivas se prolongan, o tienen resultados frustrantes, porque tanto las instituciones macro como el propio afectado, su familia y las instituciones más directamente relacionadas con él, olvidan considerar la subjetividad. Al no apoyarse en los deseos del implicado, desde una perspectiva pedagógica, rehabilitadora, normalizante, o terapéutica, fallan aún trabajando bien, (“la operación fue un éxito, pero el paciente se murió”). Es lograr la alfabetización pero no tener nadie a quien escribirle o no contar con oportunidades en las cuales firmar sea importante. Es conseguir moverse con sus piernas o en silla de ruedas, pero no tener a dónde ir.
Tomar en cuenta estas dimensiones implicaría una complejización, un incremento de los recursos destinados al área de discapacidad y la capacitación de los agentes. Los costos de los mismos aumentarían y decrecerían, de acuerdo con el componente que considerásemos. Cualquier persona con discapacidad concurre durante muchos años a instituciones, en su mayoría, públicas. Si bien, en el día a día, la asistencia podría ser más costosa, a largo plazo, una persona rehabilitada en su subjetividad no sólo va a poder sino que va a querer hacer su propia vida sin depender en forma permanente y global del Estado.
Falta potencia entre las personas con discapacidad. No me refiero a la impotencia funcional; hablo de la potencia que proviene de asociarse con pares, de reclamar por sus derechos en conjunto. Porque faltan políticas de Estado, y son las personas con discapacidad y sus familiares quienes tienen la más alta responsabilidad en crearlas. De nada vale quedarse reclamando que el Estado, los otros, los que pueden, creen esas políticas. Sin una política, como creación de la comunidad, sólo nos resta la voluntad individual, destinada al agotamiento. Sin el compromiso individual, las movidas de los gobernantes avanzarán por ensayo y error, o por clientelismo.
Ansío el día en el que las personas con discapacidad se reconozcan como el 10% de la población, un 10% de los clientes, los pacientes, los alumnos, y que, por lo tanto, asuman un rol fundamental en el diseño, la gestión y el control de las prestaciones que reciben. En otros países, la autogestión es una actividad laboral como otras: grupos de discapacitados, o sus padres, contratan a discapacitados autogestores para capacitarse, organizarse, diseñar estrategias de reclamo y supervisar la gestión pública. Por ley, la mitad de los miembros de los entes reguladores de los servicios, deben ser discapacitados o sus familiares. En nuestro país, los movimientos de autogestores están en pañales: son escasos y su formación política peca de voluntarismo, o de familiarismo o, incluso, de "sectorismo", prefiriendo dividirse sobre la base de las pequeñas diferencias y escudarse en la falta de recursos en vez de lanzarse a inventar, comunicar, opinar y peticionar en conjunto.
Ansío, finalmente, que las diferencias sean motivadoras del encuentro. Que las distancias sean vistas como vacíos fértiles y no como brechas. Podrán decir que soy un soñador y que el ser humano lleva en su naturaleza la intolerancia a lo distinto, pero no soy el único[9] que piensa que podemos cambiar esta forma de vivir.
Análisis Por Ana Carolina Gómez.
Encontré el tema muy interesante a raíz de mi experiencia personal como paciente de terapia psicoanalítica y como estudiante de diseño de espacios.
Las poblaciones con discapacidades son más grandes y más complejas de lo que las personas con condiciones mentales y físicas óptimas suponen.
En los últimos años el avance en el entendimiento de la problemática de la exclusión ha sido significativo, pero sobre todo en países que han logrado desarrollar sistemas de inclusión urbana y de integración laboral y civil. Un país como el nuestro que apenas intenta superar su situación de seguridad, no concentra fuerzas en problemas, que a la luz de presupuestos se convierten en secundarios. Pero no es nada raro encontrar gente dispuesta al cambio y que con intereses muy lejanos a la política o la remuneración trabajan por una sociedad más equilibrada.
La pregunta para nosotros es: ¿que hacer después de conocer la situación de los discapacitados en el medio en que trabajaremos? yo creo que no hay que hacer grandes esfuerzos ni hay que tener una inventiva de ciencia ficción para integrar a los proyectos nuestros, soluciones prácticas y eficientes en favor de una población más equilibrada.
El trabajo de grado es una oportunidad para explorar, desde el punto en que abordé la investigación para diseñar nuevas formas de habitar el espacio, de vivirlo, haciéndolo una experiencia para todos.
Yo creo en que no hay discapacidades absolutas, que no hay términos absolutos en el tema, que perfectamente se puede conciliar un espacio para todos, una misma oportunidad para todos, pensando en tecnología, inventiva, ciencia y urbanismo.
Estado del Arte
Investigación Trabajo de Grado
Estado del Arte
Medellín / agosto – noviembre 2007
Ana Carolina Gómez Diazgranados
Diseño de Espacio / Escenario
Espacios para la No Exclusión
El diseño de espacio / escenario es una disciplina nueva desde la tesis académica, pero extensa y muy experimentada desde la experiencia de otros profesionales.
El fin de este trabajo de grado a parte de los objetivos de la investigación y el resultado práctico es demostrar la responsabilidad del diseñador de espacios en el ámbito social, cultural y económico de Colombia.
El tema centrar es la DISCAPACIDAD, vista esta como toda restricción o ausencia, debida a una deficiencia física o mental, de la capacidad de realizar una actividad dentro del margen considerado como normal.
El término “Normalidad” para el caso de la discapacidad: hace referencia a: el acuerdo colectivo, bajo el cual ética y políticamente se determina un estado ideal para la realización de las actividades que constituyen formas de vida y que están insertas en los sistemas sociales y económicos.
En un principio el trabajo estaba orientado a la discapacidad psicológica y cognitiva.
A continuación se describen los resultados iníciales que definirán el concepto anterior.
“Se considera que una persona tiene discapacidad psíquica cuando presenta "trastornos en el comportamiento adaptativo, previsiblemente permanentes".
La discapacidad psíquica puede ser provocada por diversos trastornos mentales, como la depresión mayor, la esquizofrenia, el trastorno bipolar; los trastornos de pánico, el trastorno esquizomorfo y el síndrome orgánico”.*
*Elementos dados en conferencia sobre la discapacidad, por los psiquiatras Guillermo Calle y Jesús Dapena abril de 2007.
Posteriormente se añade la siguiente definición encontrada en los estudios de Salud Mental en Antioquia dado a la comunidad de manera mediática en junio de 2007.
Además a estas enfermedades seberas se suman trastornos de menor resonancia en la comunidad pero que constituyen una población con riesgos muy altos de exclusión por tener síntomas de incapacidad moderada a permanente además de generar un rechazo social muy fuerte.
Es el caso de los trastornos alimenticios, de los síndromes de pánico, la hiperactividad y déficit de atención, los estados de melancolía, las dependencias toxicológicas, los cambios de personalidad, el estrés crónico entre otros.
Con las siguientes estadísticas:
En el último estudio de salud mental en Colombia se encontró que la prevalencia de cualquier trastorno mental es:
40.1% ALGUNA VEZ EN LA VIDA HAN SUFRIDO UN TRASTORNO MENTAL
16% EN LOS ÚLTIMOS 12 MESES
7.4% EN LOS ÚLTIMOS 30 DÍAS CON UN RANGO DE EDAD ENTRE 18 Y 65 AÑOS
De las 10 primeras causas de enfermedad en mujeres entre 15 y 44 años para 1990, la primera causa tanto en países desarrollados como en desarrollo, fue la Depresión Mayor Unipolar y de esas 10 primeras causas, 6 corresponden a trastornos mentales.
En general, para el 2020 se estima que la depresión mayor será la segunda causa de carga de la enfermedad en el mundo, medida en años de vida ajustados por discapacidad, después de la enfermedad isquémica cardíaca.
En el ámbito regional, la situación no es menos grave, los estimativos para el año 2000 sugieren una cifra alrededor de 88 millones de personas afectadas por trastornos mentales, dadas las condiciones de violencia. Este cuadro global y regional explica el enorme interés en el desarrollo de programas de salud mental en el ámbito mundial, al que Colombia particularmente no puede ser ajena.
En estudio realizado en Colombia en 1997, se encontró que el 13,5% de los encuestados expresó la necesidad de consultar por problemas relacionados con la Salud Mental. Un estudio realizado en 1993, el número de personas con alguna probabilidad de trastorno mental se apreciaba alrededor del 10.2%, la prevalencia total de ansiedad alcanzó el 9.6% y el 25.1% refirió algún grado de posible depresión clínica. La percepción informada de retardo mental fue del 2.9% y 14.3% mostró algún indicador positivo para posible caso de psicosis. El intento de suicidio observado fue del 57 por 1000.
ESTUDIO NACIONAL DE SALUD MENTAL EN COLOMBIA 2003*
En cuanto a las enfermedades psiquiátricas tradicionales, los datos del citado estudio para la depresión clínica fue del 19.6%, siendo mas frecuente en personas de sexo femenino y en mayores de 61 años; la prevalencia para el trastorno bipolar I se estima en 1.2% con mayor frecuencia en los hombres, para el trastorno bipolar II la tasa es del 0.5%, la esquizofrenia muestra una prevalencia del 0,6%, las demencias aumentaron de 3.5 en 1985 a 4.4% en 1993, el estrés post-Traumático muestra una prevalencia de 3.5%, su frecuencia de presentación se encuentra principalmente en los hombres. Con relación a los trastornos somatoformes se estima una prevalencia para la somatización de 4.9% y mayor frecuencia en mujeres, mientras que la hipocondriasis resulta mas frecuente en hombres con una prevalencia del 0.6%. La prevalencia de los trastornos de la alimentación señalan una tasa anual de 1.8% para la anorexia nerviosa, mientras que la bulimia presenta una prevalencia del 0.1%.
Dato especial: (relevante para conclusiones posteriores)
Los trastornos Somatoformes:
Los trastornos somatoformes dentro de los cuadros clínicos que generan una alta utilización de servicios médicos, datos recientes de la academia de medicina psicosomática reflejan que 10% de los pacientes que son grandes consumidores de servicios son responsables de 29% de las consultas de medicina general, 52% de las consultas de especialistas, 40% de los días de estancia hospitalaria y 26% de todas las prescripciones médicas.
La prevalencia de los trastornos de personalidad en diversos trastornos mentales son: Distimia: 36.4%, trastorno de ansiedad 36.5%, trastorno bipolar 39.3%, esquizofrenia 44.9%, trastorno de ajuste 50%, dependencia al alcohol 69% y trastorno de somatización 72%.
Los trastornos médicos mas frecuentes asociados a trastorno de somatización son: colon irritable en 48% y ovarios poliquísticos 37%.
Comorbilidad asociada a trastorno de somatización: Depresión Mayor 87%, ataques de pánico 45%, manía 40%, fobias 39%. La conversión se considera el trastorno somatoforme mas común, la incidencia anual que se observa a nivel urbano es de 22 casos por 100.000 habitantes y ocupan de 5 a 16% de las consultas psiquiátricas en un hospital general.
De 10 a 37% de los pacientes con pseudocrisis, tienen convulsiones reales, la prevalencia de hipocondriasis en la práctica médica general se encuentra entre 4 y 9% es tan común en hombres como en mujeres. Los pacientes con hipocondriasis tuvieron 8.1 veces mas depresión mayor y 7.1 veces mas Distimia que los controles sin hipocondriasis.
La fatiga es uno de los 10 principales síntomas por los que los pacientes buscan ayuda médica, la prevalencia del síntoma se ha estimado que es de 23.6%, ocupando 6.75% de las consultas en el primer nivel de atención.
Recursos e Infraestructura: La prevalencia de morbilidad en cuanto a trastornos psiquiátricos reportada por el estudio nacional de salud mental fue de 7.9% y es considerada como subestimada por los autores del mismo, esta permite apreciar la necesidad de atención en salud mental.
ESTUDIO NACIONAL DE SALUD MENTAL EN COLOMBIA 2003*
Conclusiones estadísticas:
Hay una nueva perspectiva de la enfermedad mental en el País. En la década de los veintes, la tasa de mortalidad estaba determinada por causas biológicas atribuidas mayormente a factores infecciosos por contaminación de aguas y consumo de alimentos contaminados. En décadas pasadas los problemas biológicos se concentraron en los respiratorios, por causas bien conocidas como la industrialización y contaminación del aire. Además por el uso de nuevos químicos para el consumo humano.
Las enfermedades de los últimos años y que determinan el porcentaje más alto de incapacidades en los países tanto en desarrollo como en vía, son las mentales.
Definidas anteriormente, estas enfermedades hacen eco del estilo de vida y las condiciones actuales para los seres humanos. Como todas las alteraciones en la especie, las enfermedades mentales seguramente serán asimiladas en el proceso evolutivo y tenderán a resolverse como hasta ahora lo ha hecho el hombre con otras atribulaciones; con medicamentos y tratamientos. Pero entre tanto hay una serie de alternativas que propone la psiquiatría y que convocan al hombre a resolver su estado mental de maneras alternativas y definitivas.
Como el nombre lo indica las enfermedades mentales son parte de un estado del hombre (La psiquis: el YO es uno de los varios aspectos de la conciencia. La conciencia o consciencia, del latín conscientia, es definida en general como el conocimiento que el ser humano tiene de sí mismo y de su entorno. Literalmente significa conscientia < *cum scientiā 'con conocimiento'. En humanos, la conciencia implica varios procesos cognitivos con aspectos interrelacionados.) La otra parte compuesta por el ser biológico está ligada al cuerpo. Pero los dos estados son una sola razón y por esto se reclaman infinitamente.
El hombre post moderno, este hombre que no se puede definir en razón de condiciones iguales por las distancias en el desarrollo y las posibilidades, está inserto en un sistema económico, material, social, político, ético, etc. Particular aunque el resto del los conceptos se quieran manejar de manera global.
No es lo mismo hablar de un trastorno bipolar en un ciudadano americano que hacerlo de un campesino desplazado en el nordeste antioqueño. La enfermedad sintomáticamente es igual, los tratamientos farmacéuticos los mismo, pero la resolución a su DISCAPACIDAD será tratada de manera distinta. Esto dará dos resultados en la conducta distintos.
En Colombia la información disponible en cuanto a la infraestructura de servicios de salud mental, es bastante incompleta y con frecuencia desactualizada, los datos sobre indicadores de recursos, accesos, cobertura y utilización hospitalaria, no son fáciles de obtener.
Los servicios de salud mental se caracterizan por su desigual distribución y la población de amplias zonas del país permanece con un acceso deficitario, encontrando la existencia de departamentos con poca o ninguna prestación de servicios a este nivel.
HOMO Hospital Mental de Antioquia*
Bifurcación de la investigación / Tema alternativo de trabajo:
INTEGRACIÓN DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD PSÍQUICA EN EL SISTEMA LABORAL ORDINARIO
“El análisis de la situación de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo ha cobrado especial relevancia en los últimos años, como una parte esencial (si no la más importante) de cualquier intento de aumentar la integración social de este colectivo”.*
Las enfermedades psíquicas están cobrando cada vez más dificultades en los mercados laborales por la pérdida importante de mano de obra. Además por los costos en salud y la repercusión en los rendimientos de los negocios.
Ejemplo práctico:
Un ejecutivo de alto rango trabaja para una compañía internacional al menos 11 horas diarias. Esta persona tiene un altísimo rendimiento, está implicado en delicadas negociaciones y su empresa ha invertido mucho dinero en capacitaciones para el.
Varias veces acude al médico por síntomas comunes, entre ellos sudoración excesiva, taquicardias, alteraciones de sueño, entre otros. Esto empieza a contar en el tiempo de la empresa un 20% por las ausencias del trabajador.
En algún momento, esta persona presenta síntomas psíquicos como disvariación, perdidas del tiempo, e incluso desmayos.
Es internado en la clínica con múltiples evaluaciones y finalmente se diagnostica un trastorno severo de pánico. Su incapacidad es de 30 días más un tratamiento farmacológico que disminuirá sus capacidades motoras a un 60% y limitará sus actividades por sueño.
La incapacidad fácilmente equivale a las vacaciones de este ejecutivo en un año, pero el tratamiento farmacológico que se prolongará al menos 6 meses determinará una discapacidad permanente. Razón por la cual estará desempleado inmediatamente termine su incapacidad.
Ahora bien, este caso se presenta en todos los estratos socio-económicos, este mismo caso aplicado a una operaria de máquina en una maquilad de ropa, tendrá tratamientos y consecuencias muy distintas. Pero en el fondo el sistema económico depende igual de estas dos personas y hará mella la crisis de las enfermedades mentales en el normal funcionamiento de nuestro sistema económico.
Puede afirmarse que existe un intento consciente de impulsar una política de empleo hacia las personas con discapacidad que trata de enfrentarse a los problemas peculiares que este colectivo tiene en relación con el mercado laboral, pero estas políticas están dirigidas en su mayoría a la inserción de discapacidad físicas por el temor, el desconocimiento y la incertidumbre ante las enfermedades mentales.
Proyectos en el mundo para personas con disminuciones psíquicas:
Proyecto
Contexto donde se desarrolla
Fuente de referencia
Fecha de inicio
CEMP (Community Employability Project)
Estados Unidos
Johnson et al (1993)
1986
Transition to Work Project
Estados Unidos
Johnson et al (1993)
JOBI (Job Options in Business and Industry)
Estados Unidos
Johnson et al (1993)
1986
CES (Community Employment Services Program)
Estados Unidos
Johnson et al (1993)
1985
STORRY (Sequencing the Transition of At-Risk and Retarded Youth)
Estados Unidos
Garber y McIrney (1991)
Work Stations
Canadá
BCACL (British Columbia Association for Community Living) (1986a, 1986b, 1987a, 1987b, 1988)
1985
The Teen Project
Canadá
BCACL (British Columbia Association for Community Living) (1991)
1990
El Reto Genovés
Italia
Montobbio (1989, 1991a, 1991b, 1993)
1977
La Experiencia de Bologna
Italia
Barbieri et al (1988); Palmonari et al (1990)
1968
La Experiencia de Capodarco
Italia
Chimento (1992)
1966
La Experiencia de Parma
Italia
Barbieri et al (1988); Palmonari et al (1990)
Open Road
Irlanda
Noonan Walsh et al (1991)
1989
Handi-prise
Francia
Michel et al (1988)
1988
Proyecto Pathway
Gran Bretaña
Vaney (1990)
1990
Proyecto "Progrés"
Catalunya
AS.TRI.D. 21 (Associació per a la Síndrome de Down de Girona i Comarques) (1994)
1991
Proyecto "Aura"
Catalunya
Canals i Domènech (1990)
1989
Con la tabla anterior, podernos demostrar que no existen programas de inclusión laboral a personas con discapacidad psíquica en Latinoamérica, por lo menos académicamente avalados y que en el mundo posterior a 1991 no se han generado proyectos como estos al menos dentro de las estadísticas europeas de ONG, programas de gobierno e iniciativas empresariales.
En muchos casos, son pequeñas instituciones las que han que hecho los esfuerzos para exigir a los gobiernos cambios en las leyes, de los cuales no hay aún una norma que implique a los sistemas productivos dentro la problemática de salud mental, como medio idóneo para no exclusión de esta población y la resolución de su enfermedad a través de la socialización.
Dato relevante sobre las bajas laborales por estrés:
Se estima en unos 20.000 millones de euros el gasto anual del estrés relacionado con el trabajo y los problemas mentales que comporta en la Unión Europea (UE), así como que entre el 50 y el 60% de los días laborales perdidos está vinculado al estrés. Debido a los altos costes personales y sociales, la UE y la OMS insisten en la importancia de la prevención y el control del estrés laboral.
Según el Ministerio de Trabajo son fuentes principales de estrés los turnos laborales, el salario y la inseguridad. Los internos o en prácticas son los trabajadores que padecen los niveles más altos de estrés, y también es más elevada la proporción de mujeres que lo experimentan: "Se calcula que las mujeres tienen tres veces más probabilidades que los hombres de sufrir ansiedad provocada por el estrés, debido a que aún hacen en su mayoría doble jornada laboral, en el trabajo y en su casa.
Enfermedades consideradas para el trabajo de grado y su clasificación:
Documento complementario anexo*
Estadísticas, clasificación y definición de las discapacidades mentales.
Trastornos Afectivos Página 7 – 11 documento anexo.
Ansiedad Página 12 documento anexo.
Trastorno de Pánico Página 13 documento anexo.
Trastorno Bipolar 14 -16 documento anexo.
Trastornos Alimenticios Página 16 -17 documento anexo.
Trastorno por Estrés Post Traumático Página 17 - 19 documento anexo.
Estrés Crónico Página 19 - 20 documento anexo.
Objetivo General del Proyecto:
Diseñar una solución espacial para la inclusión laboral de grupos en riesgo de discriminación por discapacidad psiquiátrica moderada dentro del sistema laboral ordinario.
Objetivos específicos:
A. Analizar las circunstancias y los ámbitos laborales donde una parte de la población se ve afectada por discapacidad psíquica.
B. Facilitar los elementos terapéuticos dentro del ambiente laboral en un espacio diseñado especialmente con este propósito dentro de la misma empresa.
C. Justificar un escenario terapéutico a favor de la población vulnerable y de la productividad.
D. Comprobar la inclusión de la población con discapacidad psíquica a partir del análisis de los estudios psiquiátricos, que señalan una población en riesgo inminente en los próximos 10 años.
E. Facilitar la inclusión de la población discapacitada a través de un diseño práctico, sustentable y justificable desde el análisis psiquiátrico.
Motivación:
La población en riesgo de pérdida laboral por discapacidad psiquiátrica es del 40%, lo cual quiere decir que de cada 100 pacientes, 40 son excluidos de la actividad.
Aunque no se considera una enfermedad de riesgo inminente para la estabilidad de las comunidades, se sabe que sus condiciones especiales exigen un sistema particular, pero no muy distinto al laboral ordinario.
Requerirán pues, de una oportunidad, de innovación y creatividad para mitigar la patogénesis dentro de sus plazas sin que ocurra la baja.
Tal ves, es solo pesar en que el mundo también debe contribuir a la solución de las propias crisis en las que ha incurrido, como bien se sabe la salud mental es un tema del crecimiento y desarrollo de las poblaciones y que necesariamente debe tocar los intereses económicos porque en muy pocos años el trato que se le de a estas discapacidades resultará en cambios significativos en nuestros estilos de vida.
Documento Complementario Investigación
Estadísticas, clasificación y definición de las discapacidades mentales.
Documento complementario
ESTUDIO NACIONAL DE SALUD MENTAL EN COLOMBIA 2003
En el último estudio de salud mental en Colombia se encontró que la prevalencia de cualquier trastorno mental es:
40.1% ALGUNA VEZ EN LA VIDA HAN SFRIDO UN TRASTORNO MENTAL16% EN LOS ÚLTIMOS 12 MESES 7.4% EN LOS ÚLTIMOS 30 DÍAS CON UN RANGO DE EDAD ENTRE 18 Y 65 AÑOS
EPIDEMIOLOGIA Y POLITICA NACIONAL DE SALUD MENTAL
La información epidemiológica disponible revela una alta prevalencia de alteraciones de la Salud Mental en la población en general y un aumento progresivo en su incidencia como resultado de múltiples factores sociales, culturales, económicos y ambientales, que influyen en la aparición de dicha patología. Los problemas relacionados con el comportamiento y la Salud Mental de los individuos y las comunidades, son actualmente de tal magnitud que deben ser considerados por los dirigentes a todos los niveles, como prioritarios de salud pública.Los directivos de la E.S.E. Hospital Mental de Antioquia, como componentes del Sistema General de Seguridad Social en Salud, tienen como interés general mejorar la Salud Mental de sus usuarios, trabajando para lograr que en la atención se suministre un trato digno y un tratamiento integral, que garantice la observancia y el respeto por los derechos humanos de los colombianos que padecen esta enfermedad.
Colombia es un país con un perfil epidemiológico particular, donde prevalecen las enfermedades de tipo infeccioso como el paludismo, el cólera y la tuberculosis; con el acelerado desarrollo urbano de la última mitad del siglo XX y con los cambios en el estilo de vida, se ha presentado como consecuencia la aparición de enfermedades somáticas como las cardiovasculares y la enfermedad Acidopeptica; sin embargo, los datos epidemiológicos reportados en los indicadores de morbilidad y de mortalidad para la salud mental, constituyen la base primordial de una situación inquietante para todos, por lo que se hace indispensable la inversión de recursos en planes y programas de intervención creativos y científicamente comprobados, así como también se hace necesaria la voluntad política y el consenso social para impulsarlos.
Todas las propuestas deben buscar una protección integral, con el objetivo de controlar, reducir y mejorar las condiciones actuales y futuras de las personas que padecen cualquier tipo de trastorno mental; además, estas propuestas deben ejecutarse para intervenir todas las fases del proceso salud-enfermedad; que comprende la conservación, la educación, el fomento, y la promoción de la Salud Mental; además, la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación de la patología mental.
Son factores de riesgo que aumentan la posibilidad de presentarse cualquier tipo de trastorno mental; la desintegración familiar lo que ocasiona un gran número de hogares sin presencia paterna, donde la mujer se ha convertido en una figura de gran importancia para la familia colombiana, siendo con ella, con quien frecuentemente los hijos establecen los vínculos de comunicación.
En la actualidad, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, la prevalencia global de la Salud Mental constituye alrededor del 15% de la carga mundial de enfermedad y de acuerdo con el Banco Mundial, las enfermedades mentales representan cada vez un mayor protagonismo con respecto a la carga de enfermedad representada en discapacidad y muerte.
De las 10 primeras causas de enfermedad en mujeres entre 15 y 44 años para 1990, la primera causa tanto en países desarrollados como en desarrollo, fue la Depresión Mayor Unipolar y de esas 10 primeras causas, 6 corresponden a trastornos mentales.
En general, para el 2020 se estima que la depresión mayor será la segunda causa de carga de la enfermedad en el mundo, medida en años de vida ajustados por discapacidad, después de la enfermedad isquémica cardíaca.
En el ámbito regional, la situación no es menos grave, los estimativos para el año 2000 sugieren una cifra alrededor de 88 millones de personas afectadas por trastornos mentales, dadas las condiciones de violencia. Este cuadro global y regional explica el enorme interés en el desarrollo de programas de salud mental en el ámbito mundial, al que Colombia particularmente no puede ser ajena.
En estudio realizado en Colombia en 1997, se encontró que el 13,5% de los encuestados expresó la necesidad de consultar por problemas relacionados con la Salud Mental. Un estudio realizado en 1993, el número de personas con alguna probabilidad de trastorno mental se apreciaba alrededor del 10.2%, la prevalencia total de ansiedad alcanzó el 9.6% y el 25.1% refirió algún grado de posible depresión clínica. La percepción informada de retardo mental fue del 2.9% y 14.3% mostró algún indicador positivo para posible caso de psicosis. El intento de suicidio observado fue del 57 por 1000.
En cuanto a las enfermedades psiquiátricas tradicionales, los datos del citado estudio para la depresión clínica fue del 19.6%, siendo mas frecuente en personas de sexo femenino y en mayores de 61 años; la prevalencia para el trastorno bipolar I se estima en 1.2% con mayor frecuencia en los hombres, para el trastorno bipolar II la tasa es del 0.5%, la esquizofrenia muestra una prevalencia del 0,6%, las demencias aumentaron de 3.5 en 1985 a 4.4% en 1993, el estrés post-Traumático muestra una prevalencia de 3.5%, su frecuencia de presentación se encuentra principalmente en los hombres. Con relación a los trastornos somatoformes se estima una prevalencia para la somatización de 4.9% y mayor frecuencia en mujeres, mientras que la hipocondriasis resulta mas frecuente en hombres con una prevalencia del 0.6%. La prevalencia de los trastornos de la alimentación señalan una tasa anual de 1.8% para la anorexia nerviosa, mientras que la bulimia presenta una prevalencia del 0.1%.
Con relación a la salud materno infantil, el estudio señala una prevalencia del 5.1% para trastornos del aprendizaje, 9.4% para ansiedad y 5.3% para trastornos convulsivos. Estos no son datos reales de prevalencia, sino prevalencias basadas en el reporte de familiares de los menores.
El 75% del total de la población desplazada no cuenta con servicios de salud, mientras que el 72.74% reclama como necesidad primordial los servicios médicos y el 14.95% los de atención psicológica.
En todo caso, los desacuerdos respecto a los grupos diagnósticos dificultan la obtención de datos válidos respecto a incidencia y prevalencia de las enfermedades afectivas. Antes se reportaban cifras muy bajas de estas enfermedades; sin embargo se describe que la prevalencia de los trastornos afectivos es de 3 a 4 por 1000 habitantes en la población general; por otra parte se considera que la incidencia de hospitalización de estos trastorno, es de 10 a 20 veces menor que para la esquizofrenia.
Recientemente se le ha dado mayor atención al diagnóstico de estos trastornos y se reportan cifras mucho mas altas, así el 15% de los norteamericanos entre las edades de 18 a 75 años sufren síntomas depresivos de importancia en un año dado y del 2 al 4% de la población general en este país sufren de trastornos afectivos bipolares en forma recurrente. Si estos datos se pudieran extrapolar a la población colombiana, se podría afirmar que de medio a un millón de habitantes sufren este tipo de enfermedad.
Los trastornos somatoformes dentro de los cuadros clínicos que generan una alta utilización de servicios médicos, datos recientes de la academia de medicina psicosomática reflejan que 10% de los pacientes que son grandes consumidores de servicios son responsables de 29% de las consultas de medicina general, 52% de las consultas de especialistas, 40% de los días de estancia hospitalaria y 26% de todas las prescripciones médicas.
La prevalencia de los trastornos de personalidad en diversos trastornos mentales son: Distimia: 36.4%, trastorno de ansiedad 36.5%, trastorno bipolar 39.3%, esquizofrenia 44.9%, trastorno de ajuste 50%, dependencia al alcohol 69% y trastorno de somatización 72%.
Los trastornos médicos mas frecuentes asociados a trastorno de somatización son: colon irritable en 48% y ovarios poliquísticos 37%.
Comorbilidad asociada a trastorno de somatización: Depresión Mayor 87%, ataques de pánico 45%, manía 40%, fobias 39%. La conversión se considera el trastorno somatoforme mas común, la incidencia anual que se observa a nivel urbano es de 22 casos por 100.000 habitantes y ocupan de 5 a 16% de las consultas psiquiátricas en un hospital general.
De 10 a 37% de los pacientes con pseudocrisis, tienen convulsiones reales, la prevalencia de hipocondriasis en la práctica médica general se encuentra entre 4 y 9% es tan común en hombres como en mujeres. Los pacientes con hipocondriasis tuvieron 8.1 veces mas depresión mayor y 7.1 veces mas Distimia que los controles sin hipocondriasis.
La fatiga es uno de los 10 principales síntomas por los que los pacientes buscan ayuda médica, la prevalencia del síntoma se ha estimado que es de 23.6%, ocupando 6.75% de las consultas en el primer nivel de atención.
Recursos e Infraestructura: La prevalencia de morbilidad en cuanto a trastornos psiquiátricos reportada por el estudio nacional de salud mental fue de 7.9% y es considerada como subestimada por los autores del mismo, esta permite apreciar la necesidad de atención en salud mental.
El estudio de salud mental de 1993, señala un déficit importante en la oferta, que alcanza un 52.2% de demanda insatisfecha y se concluyó que este dato está por debajo de la magnitud real, lo que pone en evidencia la problemática de salud mental del país.
En Colombia la información disponible en cuanto a la infraestructura de servicios de salud mental, es bastante incompleta y con frecuencia desactualizada, los datos sobre indicadores de recursos, accesos, cobertura y utilización hospitalaria, no son fáciles de obtener.
Los servicios de salud mental se caracterizan por su desigual distribución y la población de amplias zonas del país permanece con un acceso deficitario, encontrando la existencia de departamentos con poca o ninguna prestación de servicios a este nivel.
Para 1986 el país contaba con 11 hospitales mentales ubicados en 9 servicios Seccionales y una capacidad de 2549 camas en el subsector oficial y 2690 en el privado. Las unidades de salud mental estaban distribuidas en 15 servicios Seccionales con 340 camas.
En los últimos 30 años se ha caracterizado por la disminución de los porcentajes de ocupación, que van de 104.9% en 1965, a 78.4% en 1987, mayor rendimiento giro/cama que pasa de 2.2 a 5.05, para los mismos años de referencia y disminución de los promedios de estancia al pasar de 114.9 días en 1965, a 46.1 en 1987.
La dificultad por parte de la población en expresar las necesidades reales de atención en salud se debe; a la fuerte estigmatización con respecto a los padecimientos mentales, a la no autoconciencia de los trastornos mentales y la pobre oferta de servicios de salud mental por la baja disponibilidad presupuestal; además de las barreras de tipo geográfico. En 1997, del 13.5% que tuvo necesidad de consultar, el 65.5%, pudo acceder a la atención.
Al formular políticas para mejorar la salud mental se deben integrar todos los factores que condicionan la aparición de los trastornos mentales como son; los aspectos biológicos, ambientales, comportamentales, sociales, políticos, económicos y culturales y el nivel de salud, medido por la estructura de la morbilidad y la discapacidad específica por grupos etáreos y género.
Los principales factores que se deben tener en cuenta para mejorar las condiciones de salud mental y la calidad de vida de la comunidad son:
• La debilidad en el planteamiento de políticas específicas para la salud mental.
• La severa problemática de violencia y de salud mental, las cuales son consideradas prioridades sanitarias, que desbordan la capacidad del sector salud y que deben trabajarse en forma coherente y con cooperación intersectorial.
• El deterioro de las estructuras sociales, tales como la deslegitimización institucional, la inequidad distributiva, la ausencia de una infraestructura de servicios acorde con las demandas, la falta de oportunidades, deterioro paulatino del medio ambiente en relación con procesos de deforestación, contaminación del aire, del agua y del suelo.
• Los cambios en el perfil epidemiológico del país y las proyecciones demográficas que señalan la tendencia hacia un aumento de los años de vida saludables o hacia un envejecimiento poblacional, que ocasiona o aumenta las posibilidades de presentarse enfermedades neuropsiquiátricas.
• Algunas etapas y acontecimientos en el ciclo vital, requieren del apoyo personal, familiar y social, de personal capacitado.
• No siempre se tiene la posibilidad de acceder a la atención en salud mental.
•La problemática de los desplazados por la violencia de las distintas regiones del país, amerita una adecuada intervención y un riguroso apoyo, dadas las condiciones de desarraigo, tensiones emocionales, sociales, familiares y afectivas por las que pasan.
• La Insuficiencia de acciones intersectoriales para prevenir la violencia, que es un factor que está íntimamente relacionado con los trastornos mentales.
• Las estructuras institucionales de los servicios de salud mental se construyen, sin prever las necesidades reales de la población; impidiendo la factibilidad y la viabilidad de atención a grupos poblacionales que requieren de servicios de protección, con limitada cobertura de acciones específicas en salud mental dentro del Plan Obligatorio de Salud; POS.
• La falta de un sistema de información que facilite la vigilancia epidemiológica del problema, el análisis de la demanda real/potencial y la oferta de servicios en Colombia.
Tema de Interés
Trastornos Afectivos
Es una alteración consistente en oscilaciones o cambios extremos del estado de ánimo o del humor en el individuo. También se denominan trastornos afectivos y puede ser Bipolar (Manía y Depresión) o Unipolar (Depresión)
Trastornos Afectivos Bipolares (Manía y Depresión)
Anteriormente se denominaba Enfermedad Maníaco Depresiva; es una alteración consistente en oscilaciones o cambios de estado se ánimo de forma severa con episodios de depresión y otros episodios con síntomas totalmente opuestos denominados manía.
Todas las personas tienen días en los cuales están "bien o animados" y otros días "aburridos o desanimados", en los cuales el estado de ánimo está variando. Sin embargo algunas personas tienen variaciones extremas tanto de ansiedad como de duración.
El término médico para estos cambios excesivos de TRASTORNO AFECTIVO que cuando tienen altibajos se denomina BIPOLAR y si sólo consiste en una depresión se denomina UNIPOLAR.
Causas de la enfermedad: * Factores biológicos como cambios químicos en los neurotransmisores del cerebro, llevando a un desequilibrio o pérdida de control del estado de ánimo.* Factores genéticos.* Los factores psicológicos y ambientales juegan un papel en la vulnerabilidad a la enfermedad.* No existe una causa única, se piensa en una combinación de factores genéticos bioquímicos, psicológicos y sociales que influyen en la aparición de la enfermedad.
Síntomas de la depresión y la manía: Manía:* Hablar demasiado o presión del lenguaje.* Júbilo o exaltación afectiva sin un motivo suficiente.* Auto imagen sobrevalorada.* Pensamientos acelerados, se cambia fácilmente de tema.* Insomnio que puede ser total en casos severos.* Irritabilidad, hostilidad, hiperactividad.* Exponerse a riesgo sin medir consecuecias.* Incapacidad para controlar impulsos.* Aumento del deseo sexual.* Aumento marcado de la energía.* Comportamiento social inadecuado.* Ideas de grandeza (sentirse muy importante o con mucho poder)Depresión:* Estado de ánimo triste, ansioso o vacío.* Pérdida de la capacidad de sentir placer o interés en las actividades cotidianas.* Pérdida o exceso de apetito.* Llanto fácil sin motivo.* Alteración del sueño* Pérdida de energía y vitalidad.* Pérdida del apetito sexual.* Síntomas físicos como dolores varios.* Sentimiento de culpa, inutilidad y desamparo.* Sentimientos de desesperanza, pesimismo y minusvalía.* Pensamientos de muerte, suicidio, intento de suicidio.
Cómo identificar el inicio de una crisis: La persona comienza a presentar diferentes alteraciones en su patrón de comportamiento cotidiano que pueden ser síntomas de que la persona se esta comenzando a descompensar de la enfermedad. Muchas veces los primeros síntomas.Tratamiento: Medicamentos que tienen efectos sobre factores químicos cerebrales estabilizando al paciente. Intervenciones psicoterapéuticas, manejo del estrés e intervenciones psicosociales. Tratamiento electro convulsivo en depresiones severas.Medicamentos: Generalmente al paciente se le suministran medicamentos denominados "estabilizadores del estado de ánimo", o sea medicamentos que estabilizan las fluctuaciones de los síntomas de la enfermedad. Existen varios tipos que incluyen el Carbonato de Litio, la Carbamazepina, el Ácido Valproico y el Divalproato Sódico, que vienen en diferentes presentaciones comerciales. En algunas ocasiones se agregan otros tratamientos dependiendo de los síntomas de la fase de la enfermedad.Los medicamentos "estabilizadores del estado de ánimo" deben ser controlados por el especialista ya que requieren mantener en unos niveles específicos en el organismo por lo que hay que realizar análisis sanguíneos de control. Estos niveles deben permanecer en un rango adecuado ya que por debajo no ofrecen un adecuado tratamiento y por encima de este puede aumentar los efectos indeseables sin mayor beneficio terapéutico o inclusive ser tóxicos.El Carbonato de Litio es la medicación más ampliamente estudiada y utilizada para el tratamiento de la enfermedad ya que es eficaz para el tratamiento de las fases agudas y para el tratamiento a largo plazo que busca evitar las recaídas. Sin embargo puede tener efectos secundarios como la sed, aumento en la frecuencia urinaria, náuseas, temblor y aumento de peso. Los niveles tóxicos pueden producir diarreas, temblor severo y cambios en el estado de conciencia.
Aspectos emocionales de la enfermedad bipolar: Las teorías psicológicas de los trastornos bipolares no indican una estructura de personalidad o forma de ser específicas para las personas que presentan esta enfermedad. Las investigaciones se han orientado hacia los eventos que pueden desencadenar una crisis. Algunas crisis pueden ocurrir espontáneamente o precipitarse por eventos vitales. La mayoría de las crisis se presentan después de una acontecimiento emocional fuerte, como pérdidas o separaciones, tanto en la forma maníaca o depresiva.Las terapias psicológicas ayudan al paciente a ajustarse a la vida y en la reducción de las crisis a medida que la meditación es utilizada. La combinación de las terapias es claramente más efectiva que cualquiera de ellas solas.La familia del paciente con trastorno afectivo bipolar: La presencia del trastorno afectivo bipolar en cualquier miembro de una familia trastorna inevitablemente las relaciones e interacciones de todo el grupo. Se altera el paciente y a la vez su familia que lo percibe diferente; ambos se manifiestan incapaces de controlar los síntomas. La primera tarea de la familia es buscar ayuda profesional acudiendo al hospital donde será evaluado, diagnosticado y se le iniciará tratamiento adecuado. La educación a la familia acerca de la enfermedad constituye una forma de tratamiento que le facilita el cambio de actitud hacia el paciente y el cumplimiento de otras tareas que benefician no sólo al paciente sino a toda la familia.
Responsabilidades de la familia:
* Apoyar el tratamiento farmacológico.* Aprender a reconocer síntomas y señales de alarma que indiquen recaída temprana del paciente.* Reconocer situaciones de tensión familiar que pueden desencadenar las crisis.* Definir tareas a cumplir a nivel personal, familiar y social.* Revisión de expectativas frente al paciente a corto uy largo plazo.* Evitar la sobre-estimulación y la sobreprotección al paciente.* Mantener adecuada comunicación con el paciente.
Grupos de apoyo: Los grupos de apoyo fueron creados para brindar soporte y ofrecer información adecuada sobre la enfermedad, implementar estrategias de manejo en le hogar y proponer un espacio comunitario para que los miembros de la familia y en especial el paciente no se sienta solo en su lucha contra la enfermedad. El grupo de apoyo lo conforma un equipo integrado por profesionales de la salud mental incluyendo médico psiquiatra, enfermeras y trabajo social.
Trastorno Afectivo Unipolar: La depresión Una enfermedad depresiva es una alteración "corporal", que afecta a su cuerpo, su estado de ánimo, y sus pensamientos. Afecta la forma en la que come y duerme, la percepción que tiene de sí mismo, y su manera de pensar. Una enfermedad depresiva no es un estado de ánimo melancólico pasajero. No es un indicio de debilidad personal, ni una condición voluntaria. Las personas con una enfermedad depresiva no pueden simplemente "tranquilizarse" y mejorar. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses o años. Sin embargo, el tratamiento apropiado puede ayudar a más del 80% de aquellos que padecen depresión.
Síntomas: * Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente.* Sentimiento de culpa, inutilidad, desamparo.* Pérdida de interés o de placer en pasatiempos y actividades que solía disfrutar, incluyendo el sexo.* Insomnio, despertar en la madrugada, o dormir en exceso.* Pérdida de apetito y/o peso, o comer en exceso y aumentar de peso.* Disminución de la energía, fatiga, estar "lento".* Pensamientos de muerte o suicidio, intento de suicidio.* Intranquilidad, irritabilidad.* Dificultad para concentrarse, recordar, tomar decisiones.* Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento, como son los dolores de cabeza, alteraciones digestivas y dolor crónico.
Causas de la Depresión: Algunos tipos de depresión tienen un patrón familiar, lo cual indica que se puede heredar la vulnerabilidad biológica. Se cree que la depresión es causada por un desequilibrio químico en ciertas sustancias químicas existentes en el cerebro denominadas neurotransmisores, los cuales regulan el estado de ánimo de las personas.
La constitución psicológica también juega un papel en la vulnerabilidad a la depresión. Las personas que tienen una autoestima baja, que consistentemente se ven a sí mismos y al mundo con pesimismo, o que fácilmente se sienten agobiados por el "estrés", son susceptibles a la depresión.
Una pérdida importante, una enfermedad crónica, una relación difícil, un problema financiero, o cualquier cambio inoportuno en los factores patrones de vida también pueden desatar un episodio depresivo. Con frecuencia, una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales influyen en que se inicie una alteración depresiva.
Tratamientos: Se puede usar una variedad de medicamentos y psicoterapias para tratar las enfermedades depresivas. Algunas personas evolucionan bien con la psicoterapia, otras con los antidepresivos. Algunos obtienen resultados óptimos con un tratamiento combinado: medicamento para obtener alivio relativamente rápido de los síntomas, y psicoterapia para aprender formas más eficaces de enfrentar los problemas de la vida.
En ocasiones es de utilidad el tratamiento electroconvulsivo (TEC), particularmente para individuos cuya depresión es severa o amenaza la vida, o que no puede tomar medicamentos antidepresivos. El TEC suele ser eficaz en casos en los que los medicamentos antidepresivos no proporcionan suficiente alivio de los síntomas.
Medicamentos Antidepresivos: Son variados los medicamentos que se usan para tratar esta enfermedad. En ocasiones su médico probará distintos antidepresivos antes de encontrar el medicamento o la combinación de estos que sea más efectiva para usted.
Es frecuente que los pacientes se sientan tentados a suspender demasiado pronto el medicamento, es importante que siga tomándolo hasta que su médico lo suspenda, incluso si se siente mejor desde antes. Algunos medicamentos se deben suspender gradualmente para que su cuerpo tenga tiempo de adaptarse, en casos de enfermedad maníaco depresiva y depresión crónica mayor, puede ser que el medicamento tenga que convertirse en parte de su vida cotidiana para prevenir síntomas incapacitantes.
Los medicamentos antidepresivos no forman hábito, ni provocan dependencia de modo que eso no debe inquietarle. Sin embargo, como sucede con cualquier tipo de medicamento que se prescribe por más de unos cuantos días, los antidepresivos se deben vigilar estrechamente para ver si está usted recibiendo la dosis correcta. Su médico querrá verificar con regularidad la dosificación y su eficacia.
Nunca mezcle medicamentos de ningún tipo sin consultar a su médico. Asegúrese de comunicarle a su dentista o a cualquier otro especialista médico que le prescriba un medicamento, que está tomando antidepresivos. Algunos de los más benignos si se toman con otros medicamentos. Algunos drogas, como el alcohol, reducen la eficacia de los antidepresivos y se deben evitar. Esto incluye el vino, la cerveza y los licores.
Los medicamentos para combatir la ansiedad, tales como el Diazepan, no son antidepresivos, en ocasiones se prescriben junto con los antidepresivos; sin embargo, no deben tomarse solos para una alteración depresiva. Asegúrese de llamar a su médico si tiene alguna pregunta acerca de cualquier medicamento, o si está sufriendo algún problema que usted crea relacionado con el medicamento.
Efectos Adversos: Los antidepresivos pueden ocasionar efectos adversos leves y generalmente temporales en algunas personas. Estos son típicamente molestos, pero no serios. Sin embargo, los efectos adversos inusuales o aquellos que interfieren con el funcionamiento, deberán ser reportados a su médico. Los efectos adversos más comunes y la forma de manejarlos son:
* Sequedad de la boca: Beba frecuentemente pequeños sorbos de agua; mastique chicle sin azúcar, limpie diariamente sus dientes.* Estreñimiento: Ingiera cereales de salvado, ciruelas, frutas y vegetales.* Problemas de vejiga: Quizá sea molesto evacuar la vejiga y puede ser que el flujo de orina no tenga la fuerza usual; llame a su médico si tiene dolor.* Visión borrosa: Esto pasará pronto; no compre anteojos nuevos.* Mareos: Levántese lentamente de la cama o de la silla.* Somnolencia: Esto pasará pronto, no maneje ni opere equipo pesado si se siente soñoliento o sedado.
Cómo ayudarse a sí mismo: * No se fije objetivos difíciles ni asuma grandes responsabilidades.* Divida las tareas grandes en tareas más pequeñas, establezca algunas prioridades y haga lo que pueda conforme pueda hacerlo.* No espere demasiado de sí mismo. Esto únicamente incrementará la sensación de fracaso.* Trate de estar con otras personas; suele ser mejor que estar solo.* Participe en actividades que puedan hacer que se sienta mejor.* Podría intentar un ejercicio ligero, ir al cine, a un partido de pelota o participe en actividades religiosas o sociales. No exagere, ni se altere si su estado de ánimo no mejora mucho de inmediato. El sentirme mejor toma tiempo.* No tome decisiones fundamentales en su vida, como son un cambio de trabajo o casarse o divorciarse, sin consultar a otros que lo conozcan bien y tengan una perspectiva más objetiva de su situación. Como quiera que sea, lo aconsejable es posponer las decisiones más importantes hasta que haya mejorado su depresión.* No espere "salir súbitamente" de su depresión. Es raro que esto suceda. Ayúdese a sí mismo tanto como sea posible y no se culpe a sí mismo por no estar en estado óptimo.* Recuerde, no acepte sus pensamientos negativos. Son parte de la depresión y desaparecerán conforme ésta responda al tratamiento.
La familia y los amigos pueden ayudar: Debido a que la depresión puede hacer que usted se sienta exhausto y desamparado, querrá y probablemente necesitará ayuda de otros. Sin embargo, las personas que nunca han tenido una enfermedad depresiva no comprenden cabalmente sus efectos. Ellos no tendrán la intención de lastimarlo, pero quizá digan y hagan cosas que lo hagan.
Cómo ayudar a la persona deprimida: Lo más importante que alguien puede hacer por la persona deprimida es ayudarle a obtener un diagnóstico y un tratamiento apropiado. Esto quizá implique atentar al individuo a apegarse al tratamiento hasta que empiecen a mitigarse los síntomas (varias semanas) o a buscar un tratamiento diferente si no ocurre mejoría alguna. En ocasiones, quizás requiera hacer una cita y acompañar a la persona deprimida al médico; que también signifique vigilar si la persona deprimida está tomando el medicamento.
El segundo punto más importante es ofrecer apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia, afecto y estímulo. Entable conversación con la persona deprimida y escuche cuidadosamente. No menosprecie los sentimientos expresados, sino señale las realidades y ofrezca esperanza. No ignore las menciones de suicidio. Repórtelas siempre al médico. Invite a la persona deprimida a caminar, a excursiones, al cine y a otras actividades. Insista suavemente si su invitación es rechazada. Aliente la participación en algunas actividades que solían ser placenteras tales como pasatiempos, deportes, actividades religiosas o culturales, pero no presione a la persona deprimida a emprender demasiado. La persona deprimida necesita diversión y compañía, pero el exceso de exigencias puede agudizar la sensación de fracaso e incapacidad.
Trastornos de salud mental
¿QUÉ ES EL TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA?El Trastorno de Ansiedad Generalizada es una enfermedad que se caracteriza por un estado de preocupación permanente que persiste por, al menos, seis meses.Habitualmente, la ansiedad y la preocupación se acompañan de otros síntomas como los siguientes: inquietud, fatiga precoz, dificultades para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular y trastornos del sueño (en los niños basta con la presencia de uno de estos síntomas adicionales).La intensidad, duración o frecuencia de aparición de la ansiedad y de las preocupaciones son claramente desproporcionadas con las posibles consecuencias que puedan derivarse de la situación o el acontecimiento temidos.A las personas que padecen un Trastorno de Ansiedad Generalizada les resulta difícil olvidar estas preocupaciones para poder dedicar la atención necesaria a las tareas que están realizando, y todavía les cuesta más eliminar las preocupaciones completamente.Los adultos con trastorno de ansiedad generalizada acostumbran a preocuparse por las circunstancias normales de la vida diaria, como son las posibles responsabilidades laborales, temas económicos, la salud de su familia, los pequeños fracasos de sus hijos y los problemas de carácter menor (p. ej., las faenas domésticas, la reparación del automóvil o el llegar tarde a las reuniones).Los niños con trastorno de ansiedad generalizada tienden a preocuparse por su rendimiento o la calidad de sus actuaciones.Durante el tiempo que dura esta enfermedad el centro de las preocupaciones puede trasladarse de un objeto o una situación a otros.
CLASIFICACIÓN DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD (D.S.M. IV).-1.-TRASTORNO DE ANGUSTIA SIN AGORAFOBIA2.-TRASTORNO DE ANGUSTIA CON AGORAFOBIA3.-AGORAFOBIA4.-FOBIA ESPECÍFICA5.-FOBIA SOCIAL6.-TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO7.-TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO8.-TRASTORNO POR ESTRÉS AGUDO9.-TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADO10.-TRASTORNO POR ANSIEDAD DEBIDO A ENFERMEDAD MÉDICA11.-TRASTORNO DE ANSIEDAD NO ESPECIFICADO
1. ¿Qué es el trastorno de pánico?
El trastorno de pánico es una enfermedad real. Se puede tratar con medicamentos o terapia.
Si tiene trastorno de pánico, usted se siente súbitamente aterrorizado sin razón alguna. Estos episodios frecuentes de terror se llaman ataques de pánico. Durante un ataque de pánico, tiene también síntomas físicos como latidos rápidos del corazón, dificultad para respirar o mareos.
Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso. A menudo ocurren en el supermercado, centros comerciales, cuando está entre un grupo de gente o mientras viaja.
Puede vivir con el constante miedo de sufrir otro ataque y se aleja de los lugares en los que ha sufrido un ataque anteriormente. A algunas personas, el miedo les controla la vida y no pueden salir de sus hogares.
Los ataques de pánico no duran mucho, pero son tan terribles que parecen durar una eternidad.
La causa exacta del trastorno de pánico se desconoce, aunque la herencia puede jugar un papel en su desarrollo. Los estudios sugieren que si un gemelo idéntico presenta este trastorno, el otro desarrollará el trastorno de pánico en el 40% de las veces. Sin embargo, el trastorno de pánico a menudo ocurre en miembros de la familia que no son parientes consanguíneos.
El trastorno de pánico se presenta a menudo el doble en mujeres que en hombres. La persona afectada con frecuencia vive con temor a otro ataque y es posible que no quiera estar sola o alejada de la asistencia médica.
Los síntomas por lo general comienzan antes de los 25 años y aunque el trastorno de pánico se puede presentar en niños, no suele diagnosticarse hasta que la persona es mayor. Las personas con esta afección generalmente se someten a pruebas y exámenes para síntomas relacionados con ataque cardíaco u otras afecciones antes de que se haga el diagnóstico de trastorno de pánico.
Con el trastorno de pánico, por lo menos cuatro o más de los siguientes síntomas se presentan abruptamente en un período de 10 minutos y los ataques pueden estar seguidos de por lo menos un mes de miedo persistente a tener otro ataque:
Sensación de dificultad para respirar
Mareo o desmayo
Palpitaciones o corazón saltón
Temblor o estremecimiento
Sudoración, escalofrío o sofocos
Sensación de asfixia
Náuseas y malestar estomacal
Entumecimiento u hormigueo
Dolor en el pecho o malestar
Miedo a morir
Miedo a perder el control
Sentimiento de irrealidad
Sentimiento de separación
Concepto
Se llama trastorno bipolar o trastorno afectivo bipolar a un trastorno depresivo de larga evolución, en el que los episodios depresivos se ven interferidos por la aparición de otros episodios caracterizados por un estado de ánimo elevado (euforia excesiva), expansivo (hiperactividad anómala) o irritable. Las fases de exaltación, alegría desenfrenada o irritabilidad y grosería, alternan con otros episodios en que la persona está con depresiones intensas, con bajo estado de ánimo, incapacidad para disfrutar, falta de energía, ideas negativas y, en casos graves, ideas de suicidio.
El periodo de exaltación se llama “episodio maníaco”, de una palabra griega, “mania”, que significa literalmente “locura”.El nombre de afectivo se refiere a las enfermedades de los afectos, nombre genérico que se da a los trastornos depresivos, en general, y al trastorno bipolar. Indistintamente lo nombramos como trastorno bipolar, o como trastorno afectivo bipolar.
Por lo tanto, un trastorno bipolar es una enfermedad en la que se alternan tres tipos de situaciones:
· Episodios depresivos, con características parecidas a un episodio depresivo mayor. Las fases depresivas cursan con:
o Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
o Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente.
o Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
o Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
o Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar "en cámara lenta."
o Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
o Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
o Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
o Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
o Inquietud, irritabilidad.
o Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.
· Episodios de normalidad o eutimia (de unas palabras griegas que significan: humor normal, o ánimo normal).
· Episodios maníacos, con los síntomas que se exponen a continuación. Un episodio maníaco cursa con algunos de los siguientes síntomas (más de tres):
o Autoestima exagerada, o sensaciones de grandeza.
o Disminución de la necesidad de dormir.
o Ganas de hablar, mucho más de lo que es necesario.
o Sensación de pensamiento acelerado.
o Gran distractibilidad, pasando de una a otra cosa con facilidad.
o Aumento de la actividad (en el trabajo, en los estudios, en la sexualidad...)
o Conductas alocadas, implicándose la persona en actividades más o menos placenteras, pero que suponen alto riesgo (compras excesivas, indiscreciones sexuales, inversiones económicas...)
o Euforia anormal o excesiva.
o Irritabilidad inusual.
o Ideas de grandeza.
o Aumento del deseo sexual.
o Energía excesivamente incrementada.
o Falta de juicio.
o Comportarse en forma inapropiada en situaciones sociales.
o La persona puede estar hostil y/o amenazar a los demás.
o Olvido de las consideraciones éticas.
o Un episodio maníaco causa una gran incapacidad en las actividades habituales de la persona que lo padece. Normalmente la persona está exaltada y “fuera de razón”, y no sigue las normas adecuadas en sus conductas laborales, sociales o de estudios. Puede tener consecuencias desagradables:
· Empobrecimiento del juicio.
· Hiperactividad improductiva.
· Hospitalización involuntaria.
· Problemas legales y/o económicos.
· Conductas antiéticas (por ejemplo: disponer de dinero no propio, o apropiarse de hallazgos de otras personas).
· Cambios inadecuados en cuanto a apariencia (indumentaria llamativa, maquillajes extraños, intentos de aumentar un aspecto más sugerente en lo sexual, etc.)
· Actividades que demuestran actitudes desorganizadas o raras (repartir dinero, dar consejos a desconocidos con quienes se cruzan, etc.)
· Episodio “hipomaniaco”
· Se llama episodio “hipomaniaco” (literalmente, “menos que maníaco”) si lo que hay es un episodio como el anterior, pero sin llegar a provocar un deterioro laboral o social.
· volver arriba
· Episodios mixtos
· Son episodios en que aparecen, al mismo tiempo, alteraciones propias de la fase depresiva y alteraciones propias de la fase maníaca. Es decir: al mismo tiempo depresión y exaltación, hiperactividad, insomnio, ideas negativas. Especialmente complejos son los episodios mixtos que cursan don ideación depresiva, pues existe una mayor posibilidad de que el paciente pase a la acción y realice tentativas de especial letalidad, buscando incluso la espectacularidad en su autolisis. Las características más comunes en los episodios mixtos son (al menos tres):
· Alternancia rápida de distintos estados de ánimo (depresión, euforia, irritabilidad)
· Predominio de la disforia (mal genio)
· Agitación.
· Insomnio.
· Alteración del apetito.
· Ideación suicida.
· Síntomas psicóticos (delirios, alucinaciones).
Trastornos Alimentarios
Bulimia
Anorexia
Conductas patológicas
Preocupación constante por la comida (habla de peso, calorías, dietas...). Atracones, come de forma compulsiva, esconde comida. Miedo a engordar. Evita el hecho de ir a restaurantes o fiestas y reuniones donde se vea socialmente obligado a comer. Acude al lavabo después de comer. Vómitos autoprovocados, abusan de laxantes o diuréticos. Usa fármacos para adelgazar. Realiza regímenes rigurosos y rígidos. Tiene una conducta adictiva con edulcorantes.
Conductas patológicas
Conducta alimentaria restrictiva (poca cantidad de comida) o dietas severas. Rituales con la comida como: contar calorías, descuartizar la comida en trozos pequeños, preparar comida para otros y comer... Miedo intenso a engordar, luchando por mantener el peso por debajo de lo normal. Temor a verse obligado a comer en sociedad (fiestas, reuniones familiares,...). Hiperactividad (exceso de gimnasia u otros deportes). Esconden el cuerpo debajo de ropa holgada. Negarse a usar bañador y que vean su cuerpo. En ocasiones, atracones y uso de laxantes o diuréticos. Abuso de edulcorantes.
Signos fisiológicos
Inflamación de las parótidas. Pequeñas rupturas vasculares en la cara o bajo los ojos. Irritación crónica de la garganta. Fatiga y dolores musculares. Inexplicable pérdida de piezas dentales. Oscilaciones de peso (5 ó 10 Kg, arriba o abajo).
Signos fisiológicos
Pérdida progresiva de peso (con frecuencia sucede en un período breve). Falta de menstruación o retraso en su aparición sin causa fisiológica conocida. Palidez, caída del cabello, sensación de frío y dedos azulados. Debilidad y mareo.
Cambio de actitud
Modificación del carácter (depresión, sentimientos de culpa u odio a sí mismo, tristeza, sensación de descontrol...) Severa autocrítica. Necesidad de recibir la aprobación de los demás respecto a su persona. Cambios en la autoestima con relación al peso corporal.
Cambio de actitud
Cambio de carácter (irritabilidad, ira). Sentimientos depresivos. Inseguridad en cuanto a sus capacidades. Sentimientos de culpa y auto desprecio por haber comido o por hacer ayuno. Aislamiento social.
Trastorno por Estrés Post Traumático
El individuo a estado expuesto a un acontecimiento traumático en el que:
Ha experimentado, presenciado o le han explicado uno o más acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás (por ej. guerras, atentados o catástrofes)
Ha respondido con temor, desesperanza o un horror intensos
El acontecimiento traumático es re-experimentado persistentemente a través de una o más de las siguientes formas:
Recuerdos del acontecimiento, recurrentes e intrusos, que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones.
Sueños de carácter recurrente, sobre el acontecimiento, que producen malestar
El individuo actúa o tiene la sensación que el acontecimiento traumático esta ocurriendo (por ej. sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y flashbacks)
Malestar psíquico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
Respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo (ausente antes del trauma), tal y como indican tres (o más) de los siguientes síntomas:
Esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático
Esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma
Incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma
Reducción importante del interés o de la participación en actividades sociales o laborales
Sensación de desapego o enajenación frente a los demás
Restricción de la vida afectiva (por ej. incapacidad para tener sentimientos de amor)
Sensación de un futuro desolador (por ej. no tener esperanzas respecto a encontrar una pareja, formar una familia, hallar empleo, llevar una vida normal)
Síntomas persistentes de aumento del estado de alerta (ausentes antes del trauma), tal y como lo indican dos o más de los siguientes síntomas:
Dificultad para conciliar o mantener el sueño
Irritabilidad o ataques de ira
Dificultad para concentrarse
Respuestas exageradas de sobresalto
Estas alteraciones duran más de 1 mes y provocan un malestar significativo o deterioro de las relaciones sociales, la actividad laboral o de otras áreas importantes de la vida de la persona.
Síntomas dependientes de la cultura y la edad Las personas que han emigrado recientemente de áreas con disturbios sociales y conflictos civiles
importantes pueden presentar una mayor incidencia de trastorno pos estrés postraumático. Estos individuos pueden mostrarse especialmente reacios a divulgar sus experiencias relativas a torturas y traumatismos debido a la vulnerabilidad de su status político como inmigrantes. Para diagnosticar y tratar correctamente a estos individuos suele requerirse una valoración específica de sus experiencias traumáticas.En los niños mayores las pesadillas perturbadoras sobre el acontecimiento traumático pueden convertirse, al cabo de varias semanas, en pesadillas generalizadas, donde pueden aparecer monstruos, rescates espectaculares o amenazas sobre ellos mismos o sobre los demás. Los niños no suelen tener la sensación de revivir el pasado; de hecho, la reexperimentación del trauma puede reflejarse en juegos de carácter repetitivo (p.ej., un niño que se vio implicado en un grave accidente de tráfico lo recrea en sus juegos haciendo chocar sus coches de juguete). Puesto que para un niño puede ser difícil expresar la disminución del interés por las actividades importantes y el embotamiento de sus sentimientos y afectos, estos síntomas deben ser objeto de una cuidadosa valoración mediante el testimonio de los padres, profesores y otros observadores. En los niños la sensación de un futuro desolador puede traducirse en la creencia de que su vida no durará tanto como para llegar a adulto. También puede producirse la "elaboración de profecías", es decir, la creencia en una especial capacidad para pronosticar futuros acontecimientos desagradables. Los niños pueden presentar varios síntomas físicos como dolores de estómago y de cabeza.
Prevalencia
Los estudios basados en la comunidad revelan que la prevalencia global del trastorno por estrés postraumático oscila entre el 1 y el 14%, explicándose esta variabilidad por los criterios diagnósticos empleados y el tipo de población objeto de estudio. En estudios sobre individuos de riesgo (p.ej., veteranos de guerra, víctimas de erupciones volcánicas o atentados terroristas) pueden encontrarse cifras de prevalencia que van del 3 al 58%.
Curso
El trastorno por estrés postraumático puede iniciarse a cualquier edad, incluso durante la infancia. Los síntomas suelen aparecer en los primeros 3 meses posteriores al trauma, si bien pueden haber un lapso temporal de meses, o incluso años, antes de que el cuadro sintomático se ponga de manifiesto. Con frecuencia, la alteración reúne inicialmente los criterios diagnósticos del trastorno por estrés agudo. Los síntomas del trastorno y la predominancia relativa de la re-experimentación, comportamiento de evitación, y síntomas de activación (arousal) pueden variar ampliamente a lo largo del tiempo. La duración de los síntomas muestra considerables variaciones; la mitad de los casos suele recuperarse completamente en los primeros 3 meses; en otras ocasiones todavía pueden persistir algunos síntomas más allá de los 12 meses posteriores al acontecimiento traumático.La intensidad, duración y proximidad de la exposición al acontecimiento traumático constituyen los factores más importantes que determinen las probabilidades de presentar el trastorno. Existen algunas pruebas que demuestran que la calidad del apoyo social, los antecedentes familiares, las experiencias durante la etapa infantil, los rasgos de personalidad y los trastornos mentales preexistentes pueden influir en la aparición del trastorno por estrés postraumático. Este trastorno puede aparecer en individuos sin ningún factor de predisposición, sobre todo cuando el acontecimiento es extremadamente traumático.
- Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4° edition (DSM-IV TR). American Psychiatric Association. American Psychiatric Press, 2000.- Kaplan and Sadock's Synopsis of Psychiatry, 9° edition. Lippincott Williams & Wilkins Press, 2003.*
Estrés/crónico. Cuando el estrés se presenta en forma crónica, prolongado en el tiempo, no necesariamente intenso, pero exigiendo adaptación permanente, se llega a sobrepasar el umbral de resistencia del sujeto para provocar las llamadas enfermedades de adaptación. Es decir que cuando el organismo se encuentra sobre-estimulado, agotando las normas fisiológicas del individuo, el estrés se convierte en distrés. El estrés crónico puede darse ya sea por una exposición prolongada y continua a factores estresantes externos (como en profesiones como periodistas, ejecutivos, pilotos o médicos) o por condiciones crónicas o prolongadas de la respuesta al estrés (como en sujetos deprimidos y en el estrés postraumático). Aquí el sujeto se ve expuesto prolongadamente a las llamadas hormonas del estrés (catecolaminas, adrenalina y noradrenalina liberadas por el sistema nervioso simpático; y los glucocorticoides).
El Diccionario terminológico de Ciencias Médicas define estrés como agresión contra un organismo vivo o, también, el conjunto de reacciones biológicas y psicológicas que se desencadenan en el organismo cuando se enfrenta de forma brusca con un agente nocivo, cualquiera que sea su naturaleza. Para Mikel García Iturrioz, estrés es lo que la persona siente cuando las demandas de la vida exceden su capacidad para cumplirlas, situación que puede provocar cambios en la función inmune, hormonal, enzimática y gastrointestinal.Originado el estrés como consecuencia de un trastorno o de malnutrición, cirugía, exposición química, ejercicio excesivo, falta de sueño u otras causas medioambientales, se pretendeidentificar las fuentes de estrés para prevenir y neutralizar el estrés perjudicial y sus posibles repercusiones sobre la salud. García Iturrioz propone manejar de manera efectiva el estrés mediante una dieta saludable para nutrir el organismo y apoyar los procesos fisiológicos, técnicas de relajación para calmar la mente y promover una actitud mental positiva, ejercicio físico para mejorar la tolerancia al estrés, y suplemento con nutrientes (vitaminas y minerales), aminoácidos, otros suplementos (ayudas digestivas, probióticos, ...) y plantas (adaptógenas, calmantes, hepáticas) que, además de apoyar al organismo como un todo,ayuden especialmente a las glándulas suprarrenales. Es fuente básica el manual ("Estrés: epidemia del siglo XXI") del seminario que impartió en octubre de 2003 en Madrid D. Mikel García Iturrioz, Licenciado en Medicina Tradicional China y Diplomado en Homeopatía, Homotoxicología y Kinesiología.
Comenzando por el ámbito laboral, además de factor desencadenante de distintos problemas de salud, deterioro de las relaciones interpersonales, absentismo y disminución de la productividad, el estrés relacionado con el puesto de trabajo es fácil que se vuelva crónico. García Iturrioz afirma al respecto: "En nuestro país el estrés hace estragos en 2 decada 10 trabajadores y es responsable de más de la mitad de las bajas laborales, debido sobre todo a cardiopatías y agotamiento físico, ..., El estrés laboral es una amenaza para lasalud equivalente a fumar o no practicar ejercicio".
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